La noche le ha cantado al sarcasmo y a la ironía un par de veces,
mientras los mendigos le piden libertad a la economía;
las mujeres de los cultos dominicales le han dicho que no una vez más al Ave Maria,
al preferir criticar al de sotana larga que ejerce su amorío impúdico domingo a domingo,
allá, en la casa de de la señora Hostilidad;
mientras que los verdugos duermen
y los prófugos comen un par de cantinas,
la puerta de la decencia se convence una vez más en no abrir,
las campanas del progreso han dejado a tras al hombre de respeto;
si fueran las mismas costumbres que quemaron vivo al visionario,
no habría ahora a nadie a quien decir ilustrado;
- vamos!! caminemos hermanos de poca fe,
que al llegar ni siquiera habrá necesidad de creer-
fueron alguna vez las palabras de soslayado ingenuo,
valiente con las manos y cobarde con las armas
y no por eso menos hombre que cualquier hijo o padre del vecindario;
legitimo contendor del día a diario.
Las parvadas de maquinas enormes que surcan la moral
del que se sigue sintiendo ignorado,
no pararan hasta que las ideas del anciano
mueran una vez más en la tierra del odio cultivado;
y mas allá de la ciencia y la poesía,
mas allá de la pulcritud artificial del ganado,
allá en la lejanía de la serenidad infantil,
habrá siempre un humano que sienta las ganas de seguir,
presagiando el destino de otros y dejando de lado en la enramada
las ganas de una piel suave sentir,
la manos de una madre putativa besar;
y al final de la encrucijada un par de hojas y pétalos tirar al viento,
viento que carga la pureza de lo que vendrá,
hinchando las venas cardiacas del hostigamiento matutino,
cuando al calzar un par de pies desnudos,
pise firme y fuerte la casa del que ya no está,
y cobije a sus hijas en el centro del pecho carnal.
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