Acidez, frutos cítricos en lo que era un aroma, olor a ayer,
recuerdos, pasajes, no mucho que rescatar, pequeños destellos, una que otra lámpara
de piel, algunas almohadas, intento de beso, cuasi caricias, más que roces,
gris, oscuro de nube, una especie de paisaje cubierto por el simple hecho de no
querer, los discursos que hicieron muros en las tentativas, sonidos que no
fueron palabras, flores cínicas, papel mache por labios. ¿Que mas dirás?
martes, 14 de agosto de 2012
Espero curarme de ti - Jaime Sabines
Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de
fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las
prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia,
soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)