Una vez dije, que podía morir una y otra vez,
sin importar las veces que fueran necesarias,
que podía tener mi corazón suspendido en tus manos,
latiendo hasta el momento en que tu gusto lo quisiera,
que mi corazón se desangraría solo por ti,
no era necesario alimentar, lo que ya no era mío,
y lo deje acurrucado en tu cama para que fuera tu almohada,
perdona si en este loco afán de ser todo tuyo,
me desangre, y busque auxilio en tu ser,
si Utilice cada molécula de oxigeno,
para latir y pedir con mi última luz,
tu sangrante abrazo en el alma,
sentir tu oculta mirada acariciar mis desoladas penas,
escuchar con mi seco aliento,
un rasguño de tus labios,
regalándome un minuto más de luz,
te arroje todo aquello que de mi podía vivir,
perdóname por no saber sopesar mis muertes,
perdóname por quemarme queriendo sentir lo mismo,
perdóname por anhelar el colgar de la misma fresa.