martes, 14 de agosto de 2012
Espero curarme de ti - Jaime Sabines
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
martes, 22 de mayo de 2012
viernes, 4 de mayo de 2012
mas quiero, puedo
habitar entre tu voz
No arrastrar los dedos más
fuego, creo
respirar entre tu voz
Este amor le da al cielo
un color rubí
Este amor transforma el dolor
que ya viví
Este amor cubre el suelo
por donde ir
Este amor me provee el calor
para no morir
Quiero abrazar un volcán
Siendo nieve
derretirme
y el vapor
crea tornados en mí
Quiero abrazar un volcán
Siendo nieve
derretirme al viento y
que me lleve hacia ti
que me lleve a ti
que me lleve a ti
Quiero abrazar un volcán
Siendo nieve
derretirme
y el vapor
crea tornados en mí
Quiero abrazar un volcán
Siendo nieve
derretirme al viento y
que me lleve hacia ti
Quiero abrazar un volcán
Siendo nieve
derretirme
y el vapor
crea tornados en mí
Quiero abrazar un volcán
Siendo nieve
derretirme al viento y
que me lleve hacia ti
al viento
que me lleve hacia ti
que me lleve a ti
que me lleve a ti
(Abrazar un volcán, Claudio Valenzuela )
(pedacito de eternidad donde mi existencia se ve reducida a nada ante ti, mismos seis minutos que me hacen perder la dimensión y refugiarme eternamente en ti, sin que tu lo sepas... consuelo de mi ser... (tú) nunca deje de encontrarte en mi interior.
lunes, 9 de abril de 2012
|
se equivocaba. Por ir al norte, fue al sur. Creyó que el trigo era agua. Se equivocaba. Creyó que el mar era el cielo; que la noche, la mañana. Se equivocaba. Que las estrellas rocío; que la calor, la nevada. Se equivocaba. Que tu falda era tu blusa; que tu corazón, su casa. Se equivocaba. (Ella se durmió en la orilla. Tú, en la cumbre de una rama.) Rafael Alberti |
viernes, 9 de marzo de 2012
Una vez dije, que podía morir una y otra vez,
sin importar las veces que fueran necesarias,
que podía tener mi corazón suspendido en tus manos,
latiendo hasta el momento en que tu gusto lo quisiera,
que mi corazón se desangraría solo por ti,
no era necesario alimentar, lo que ya no era mío,
y lo deje acurrucado en tu cama para que fuera tu almohada,
perdona si en este loco afán de ser todo tuyo,
me desangre, y busque auxilio en tu ser,
si Utilice cada molécula de oxigeno,
para latir y pedir con mi última luz,
tu sangrante abrazo en el alma,
sentir tu oculta mirada acariciar mis desoladas penas,
escuchar con mi seco aliento,
un rasguño de tus labios,
regalándome un minuto más de luz,
te arroje todo aquello que de mi podía vivir,
perdóname por no saber sopesar mis muertes,
perdóname por quemarme queriendo sentir lo mismo,
perdóname por anhelar el colgar de la misma fresa.