Te lo diré sin pausas
cuando menos lo esperes;
lo oirás y yo me estremeceré
esperando una sonrisa
o tu mueca esa que hace palidecer;
en fin, lo que sea vendrá de ti
y no me quedara más opción,
seré inocente y tierno o culpable y lépero,
ya me lo dirás tú con ardiente diplomacia...
Todo empezó hace unas horas,
no recuerdo exactamente la posición del reloj,
y tampoco soy capaz de expresar su duración,
en honor a la verdad fue de lo que menos
puse cuidado, bueno en esas circunstancias comprenderás
que es muy difícil fijarse en inverosímiles detalles.
Una húmeda bruma asolo mi cuerpo,
dejando gotas de caliente liquido de gusto dulce
y consistencia aromáticamente viscosa,
la cual se fue presentando con mayor tesón,
en un estado semiconsciente
tenía la certeza de que mi cuerpo estaba quieto sobre la cama,
mas sin embargo, en el otro extremo,
flotaba suavemente en lava ardiente,
de aquella lava que asola a los pobres nativos;
Veía tus ojos en la lejanía, llenos de mustios colores
como queriendo explotar sin poder,
mientras tanto, como si fuera una copula biológica
mi conciencia se iba quemando hasta llegar al clímax de su inexistencia,
me quedaba la acuarela de tu cara y los ruidos de tu musical voz,
ya no había mucho de ti, solo ese aroma de tu piel cuando la acercabas a la mía
y me hacías volar, esa todavía se mantiene, lo demás quedo plasmado esa noche
en la capa interna de mi ser.